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Luca Longo

Cuando quienes estudian cómo se forma el pensamiento inventivo, elemento indispensable en el proceso científico hacia un mundo más sostenible, … engañar

Para afrontar y superar los retos de nuestro viaje hacia un mundo más sostenible, la innovación científica y tecnológica es esencial. Para ello, no sólo necesitamos una base científica sólida y un método experimental impecable, sino -ante todo- mucha, mucha creatividad. Y cuando resulta que uno de los mayores expertos mundiales en el estudio de la creatividad está llevando a cabo una investigación un poco demasiado… creativa, la cosa se complica. Pero vayamos por orden.

El nacimiento de un psicólogo cognitivo de éxito

Señoras y señores, les presento a la profesora Lorenza Colzato. En el origen de su fama internacional en el mundo científico, pero también en los medios de comunicación, se encuentra una brillante carrera, repleta de estudios pioneros sobre el funcionamiento del cerebro humano y los mecanismos que producen el pensamiento y el razonamiento.

Lorenza nació en Bolzano y desde muy joven desarrolló un profundo interés por la mente, con especial pasión por la creatividad. En 1999 se licenció en Psicología Clínica en Padua y más tarde se especializó en Psicología Cognitiva, la rama de la ciencia que estudia cómo el cerebro procesa la información, forma pensamientos y desarrolla nuevas ideas. Tras trasladarse a Holanda, Colzato continuó su carrera académica en la Universidad de Leiden, una de las más antiguas y prestigiosas de Europa. En 2005 se doctoró en Ciencias Sociales y del Comportamiento y al año siguiente pasó a ser profesora adjunta de Psicología Cognitiva.

La profesora Colzato adquirió rápidamente fama científica por sus innovadores estudios sobre el cerebro y el pensamiento. En concreto, sus investigaciones se centran en cómo los distintos estados mentales y condiciones psicológicas influyen en la capacidad de las personas para generar ideas innovadoras.

Uno de los temas más provocadores explorados por Colzato se refiere a cómo la actividad física, la meditación y la ingesta de ciertos alimentos o sustancias pueden estimular el pensamiento creativo.

Sus ideas encuentran terreno fértil en los medios de comunicación, siempre ávidos de noticias candentes sobre cómo lograr el bienestar mental y físico. Más aún si, como en este caso, se añade como condimento una sustancia muy interesante.

Los estudios más discutidos: meditación con un poco de ayuda

Uno de los estudios más famosos de Colzato explora el vínculo entre la meditación y el pensamiento divergente, la capacidad de encontrar soluciones fuera de los patrones habituales de razonamiento. En sus experimentos, se pide a los participantes que practiquen la meditación antes de emprender actividades que requieran pensamiento creativo. Los resultados parecen confirmar la hipótesis de que la meditación ayuda a «liberar la mente», mejorando el rendimiento cognitivo. Y hasta aquí, todo bien. Pero nuestro profesor no se detiene ahí.

En otro estudio aún más controvertido, Colzato y su equipo investigan el efecto de microdosis de dietilamida de ácido lisérgico (más conocida como LSD) en el desarrollo de ideas originales.

La hipótesis subyacente es que cantidades muy pequeñas de la conocida sustancia psicodélica podrían activar circuitos cerebrales que fomentan el pensamiento lateral y la creatividad, pero sin provocar los efectos alucinógenos -y el estupor- que produce una dosis completa. Los resultados del estudio parecen confirmar que un poco de ácido en el desayuno podría convertirte en un Leonardo o un Picasso del siglo XXI. Por supuesto, todo esto basta para atraer -y luego disparar- la atención de los medios de comunicación, que ven en ella a una pionera de los nuevos enfoques para estimular el cerebro.

Algo no cuadra: primeras dudas

Como ocurre con muchas historias de grandes descubrimientos científicos, hay un punto en el que las cosas empiezan a parecer… demasiado buenas para ser verdad. Algunos de los colegas de Colzato empiezan a notar anomalías en sus datos: demasiados resultados perfectos, demasiada consistencia. Y cualquiera que haya investigado alguna vez sabe que la perfección nunca es buena amiga de la ciencia. Incluso los resultados de los experimentos más escrupulosos en las «ciencias duras», como la física o la informática (por no hablar de la química), siempre se ven afectados por un poco de «ruido»: por datos que insisten en desviarse -por poco que sea- de la elegante línea teórica. En psicología, donde el comportamiento humano y los innumerables factores internos y externos son más difíciles de predecir y controlar, es aún más raro obtener resultados tan perfectos.

Colegas y revisores científicos empiezan a examinar más de cerca el trabajo de la psicóloga italiana y observan que algunos de sus experimentos parecen difíciles de replicar. De hecho, una de las técnicas más utilizadas en la revisión por pares de los resultados científicos es la «replicación», que consiste en repetir un experimento para ver si se obtienen los mismos resultados. Pues bien, por mucho que lo intenten, varios grupos de investigación no consiguen replicar los resultados de Colzato, especialmente los relacionados con el vínculo entre las microdosis de LSD y el pensamiento creativo efectivo.

Y corramos un tupido velo sobre aquellos investigadores que, al no obtener resultados con microdosis de LSD, hayan pensado en experimentar mejor… aumentándolas un poco. En nombre de la ciencia, eso sí. Y después, ¿sabéis qué lluvia de ideas surge?

Pero volvamos a ponernos serios: en el mundo académico, cuando un experimento no se puede replicar, no se puede validar por el mecanismo de la falsación («si no puedo demostrar que es falso, entonces podría ser correcto»). Y, llegados a ese punto, surgen los problemas.

La investigación oficial y el colapso de la carrera

Las sospechas sobre el trabajo de Colzato no quedan confinadas a algunos murmullos en los pasillos universitarios. En 2019, la Universidad de Leiden abre una investigación formal sobre los trabajos del psicólogo cognitivo, y se centra en particular en los estudios más controvertidos, entre ellos los relativos a la meditación y las famosas microdosis de LSD.

La investigación revela que en numerosos estudios se han manipulado los datos para obtener los resultados deseados. Entre los ejemplos más graves está el trabajo que examina el efecto de la meditación en el pensamiento lateral. En este caso, las investigaciones revelan que algunos datos fueron duplicados y modificados para apoyar la hipótesis original. Además, en el estudio sobre el uso del LSD, se descubre que los resultados obtenidos han sido retocados para parecer estadísticamente significativos. Otras publicaciones muestran el uso repetido de muestras de datos ya recogidos en experimentos anteriores, sin indicarlo correctamente. Todos ellos son claros ejemplos de violación de las normas éticas y metodológicas de la investigación científica.

Pero, por si fuera poco, también resulta que, en algunos casos, se perdió tiempo en recabar el consentimiento informado de los participantes en los experimentos, violando así las directrices éticas básicas de la investigación científica.

La Universidad de Leiden identifica indicios de fraude científico en al menos 17 de sus publicaciones (el veredicto final llega en 2021), señalando anomalías como la duplicación de datos o la alteración de resultados para apoyar hipótesis preconcebidas. Colzato es acusada de mala conducta científica y, a pesar de sus intentos por defenderse, su carrera académica sufre un duro revés.

La Universidad de Leiden decide interrumpir toda colaboración con ella, pero la psicóloga no se rinde. En 2017, se traslada a la Universidad del Ruhr en Bochum (Alemania), donde obtiene el título de profesora por asignación especial. Sin embargo, incluso aquí, en 2021, la universidad revoca su nombramiento por mala conducta científica. En la actualidad, Colzato trabaja como investigadora en el Hospital Universitario Carl Gustav Carus, afiliado a la Universidad de Dresde.

Aprender la lección

La historia de Lorenza Colzato es una advertencia para cualquiera que se dedique a la investigación científica. La ambición es una fuerza poderosa, pero cuando supera el rigor metodológico y la integridad profesional, puede acarrear consecuencias devastadoras, tanto personales como colectivas. Sus estudios, por creativos que fueran, se basaban en datos demasiado creativos, hasta el punto de perder la solidez necesaria para ser considerados fiables. Y si a eso se añade la ambición de cabalgar en los medios de comunicación con investigaciones sobre una de las drogas más controvertidas del momento, entonces -tarde o temprano- hay problemas.

Luca Longo
ESCRITO POR Luca Longo

Químico industrial, químico teórico, periodista, comunicador y divulgador científico.

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