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Digital, medio ambiente, economía, sociedad: elementos unidos en un gran rompecabezas que hay que manejar con cuidado. Y para ello se requiere conciencia y competencias, pero sobre todo una sólida base cultural común. Sobre todo en un momento en que herramientas disruptivas, como la inteligencia artificial, aumentan la complejidad del reto. Hablamos de estas cuestiones con Silvia Calandrelli, Directora del Departamento de Sostenibilidad – ESG de Rai y Coordinadora de la Mesa Corporativa sobre Inteligencia Artificial, y -como parte de la asociación entre Rai y la Fundación para la Sostenibilidad Digital- nuevo miembro del comité directivo de la Fundación. La suya es una larga trayectoria en Rai que, tras licenciarse en Filosofía, comenzó en 1989, con colaboraciones primero para radio y luego para televisión; en 2000 fue llamada a dirigir el área de Entretenimiento de Contenidos de Rai Net y en junio de 2007 fue nombrada Subdirectora de Nuevos Medios y Consejera de Rai Net de la que, un año después, pasó a ser Directora del área de Desarrollo de la Oferta. En el primer cuatrimestre de 2020 pasó a ser responsable interina de Rai 3 y, en diciembre de 2021, fue nombrada Directora del Área de Cultura y Educación. Desde mayo del año pasado ocupa su actual cargo en la empresa.

La sostenibilidad como responsabilidad

Como servicio público de radiodifusión, para la Rai la sostenibilidad puede resumirse en una sola palabra: responsabilidad. «Es el corazón de nuestra renovada misión«, subraya Silvia Calandrelli,«de hecho, por mandato institucional, la posición de la Rai con respecto a las cuestiones de sostenibilidad es central y está bien definida en el Contrato de Servicio 2023-2028. No se trata de un simple cumplimiento, sino de una responsabilidad que nos exige actuar como guía del cambio cultural, en línea con los grandes objetivos de la transición digital y medioambiental del país«.

Esto significa, en pocas palabras, examinar la cuestión en toda su complejidad y abordarla en todas sus facetas.«Por el lado medioambiental, tenemos el deber explícito de aumentar las competencias del público en relación con los nuevos retos de la transición ecológica, y luego no podemos dejar de tener en cuenta que la sostenibilidad incluye también la dimensión social, que se traduce en un trabajo de fomento de la inclusión, la igualdad de género, la valoración de la diversidad y la lucha contra todas las formas de discriminación. Debemos trabajar necesariamente para garantizar la accesibilidad a los contenidos, representar todas las voces de la sociedad y contribuir a la cohesión social reforzando el papel de la RAI como espacio democrático y compartido. Por último, la sostenibilidad económica, que implica la gestión responsable de los recursos, laeficiencia operativa y la capacidad de generar valor a lo largo de toda la cadena. Se trata de una tarea compleja y articulada, que requiere una reflexión sistemática a varios niveles«.

Gobernar la sostenibilidad digital

Esta visión sistémica incluye el concepto de sostenibilidad digital,«un punto de inflexión que marca una época«, tal y como lo define Silvia Calandrelli:«para la Rai no se trata de una cuestión meramente técnica, ni de un lujo, ni de un extra opcional al que subirse con ciego entusiasmo… Como suelo decir, es un auténtico proceso evolutivo. Quienes llevan mucho tiempo trabajando en estos temas recuerdan que la tecnología digital tiene dos caras complementarias: es una poderosa herramienta para orientar el medio ambiente, la economía y la sociedad hacia resultados más justos y eficientes, pero al mismo tiempo es un riesgo que hay que manejar con cuidado, es decir, aplicando criterios de responsabilidad y rendición de cuentas. Por tanto, para afrontar la realidad en toda su complejidad, es necesario un equilibrio consciente entre beneficios e impactos, especialmente para una empresa como la RAI, en la que cada elección tecnológica se refleja en el servicio al público«.

Para ello, tanto en el desarrollo tecnológico como en su dirección, la persona debe estar siempre en el centro. Elcontrol humano sobre las decisiones se convierte en un factor indispensable«, explicó el director de sostenibilidad de la empresa.«Fijémonos, por ejemplo, en los sistemas generativos de IA: aunque producen textos y contenidos indistinguibles de la realidad, no se guían por sistemas de referencia éticos, ni por la intencionalidad o la conciencia. Nuestra tarea, por tanto, no es tanto preguntarnos si la tecnología hace «bien» o «mal», sino entender cómo puede ser funcional al individuo, y no al revés, produciendo responsablemente impactos positivos en la sociedad«.

Un comité directivo para la inteligencia artificial

Este tipo de reflexiones cobran más importancia que nunca en la era de la IA: una tecnología disruptiva, pero que también plantea retos considerables si queremos enmarcarla en una perspectiva sostenible.«Estamos acelerando la transformación en una empresa de medios digitales, pero somos profundamente conscientes de que la IA tiene implicaciones jurídicas, medioambientales, políticas, sociales y, para nosotros, también editoriales, hasta el punto de que cada elección técnica que hacemos se traduce en una elección cultural. Sostenibilidad, en este contexto, significa garantizar que la innovación no sólo sea eficiente, sino también justa, que no comprometa las condiciones materiales y de valor que hacen posible la convivencia democrática. Debemos orientar nuestro trabajo hacia un uso ético de estos sistemas. Con esto en mente, la Rai ha optado por diseñar una gobernanza proactiva y responsable, creando una cabina de dirección, el Comité de Dirección para la IA, que constituye una guarnición permanente para proporcionar apoyo estratégico, participativo y multidisciplinar a la alta dirección, garantizando que la adopción de la IA sea madura y coherente con nuestros valores.

El principio cardinal que guía todas nuestras decisiones es el ‘humano en el bucle‘», prosigue Silvia Calandrelli:«esto se debe a que por muy avanzada que sea la IA generativa, y no debemos olvidarlo, es una herramienta de mejora cognitiva capaz de correlacionar y procesar enormes cantidades de datos. Por tanto, no posee intencionalidad, conciencia y, por tanto, ni siquiera responsabilidad. El acto responsable final es siempre la elección humana de adoptar o descartar cada resultado, injertándolo, en nuestro caso, en un«contexto editorial controlado«.

Hacia una cultura compartida

Navegar por esta gran transformación digital, manteniendo firmemente los valores de la sostenibilidad, requiere una fuerte operación cultural. Y es en la construcción de esta cultura compartida sobre la sostenibilidad digital donde la Rai puede desempeñar un papel importante.«Es un compromiso que hunde sus raíces en la misión de la Rai de orientar y dirigir la cultura del país. Este papel se esboza en el compromiso de salvar disparidades, garantizar contenidos éticos, respetar la transparencia algorítmica y coordinar iniciativas a nivel institucional. Ante todo, nuestra contribución se orienta a combatir las desigualdades, un deber que se articula históricamente en el ámbito de laalfabetización y que se concreta en la reducción progresiva de la brecha digital, el aumento de las competencias del público, el desarrollo de un enfoque crítico de las noticias y la promoción de modelos culturales más atentos al bienestar colectivo.

Desde el punto de vista de la gobernanza interna, trabajamos en la transparencia hacia el usuario, haciendo reconocible la intervención de la AI con fórmulas claras; en la trazabilidad, asociando metadatos fiables sobre la procedencia de las fuentes; en la protección de los derechos, evitando el mal uso de las obras protegidas y los conflictos de copyright; en el control de los efectos ex ante y ex post sobre la parcialidad y la exactitud, con posibilidad de rectificación rápida. Por último, en el plano institucional, la Rai tiene la responsabilidad de coordinarse eficazmente con los interlocutores políticos y culturales del país para contribuir a la construcción de la política nacional y europea en el ámbito de la«sostenibilidad digital«.

El valor de la asociación

El compromiso de la empresa en este campo, según nos cuenta Silvia Calandrelli, tenía que hacerse mensurable: en otras palabras, hacía falta algo que lo hiciera tangible y evidente. Y esta es una de las principales razones que llevaron a asociarse con la Fundación para la Sostenibilidad Digital.«La decisión incidió en un aspecto crucial de nuestra estrategia, porque no se trata de una simple adhesión, sino de una asociación impulsada por el objetivo de formar parte de un grupo de reflexión cualificado y autorizado y dotarnos de herramientas y metodologías concretas para medir y normalizar nuestro compromiso, de modo que podamos convertir la innovación en una palanca responsable. Estamos obligados a desarrollar un Plan de Sostenibilidad en línea con la Agenda 2030 de la ONU y necesitamos criterios objetivos, es decir, métricas y estándares, para demostrar la eficacia de nuestra transformación. Este es un campo en el que la Fundación es líder en Italia.A esto se añade el apoyo en la misión cultural y educativa, en particular sobre IA. Con su red de empresas, expertos y universidades, la Fundación ofrece un marco multidisciplinar para desarrollar la concienciación, las habilidades y la cultura sobre sostenibilidad digital entre ciudadanos, instituciones y empresas. Y así llegamos al tema de laAILiteracy, una tarea de alfabetización crucial que la RAI, como principal empresa cultural del país, siempre ha desempeñado. Ya lo hizo eficazmente en el pasado con la alfabetización primaria, después con el apoyo a la difusión y uso de la World Wide Web, y hoy con la habilitación de nuevas competencias ciudadanas para el uso consciente de estos sistemas, a fin de evitar que la innovación amplifique las desigualdades. Nuestra participación en estas redes y la definición de políticas internas son esenciales para garantizar que el servicio público, a través de sus procesos y sus contenidos dirigidos al exterior, mantenga los principios de calidad, ética e inclusividad, contribuyendo a un trabajo sistemático de reflexión, base de todas las democracias liberales«.

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