La innovación y la sostenibilidad no siguen dos caminos separados, sino que están cada vez más interconectadas. De hecho, la verdadera innovación no consiste simplemente en añadir elementos digitales, sino en garantizar que estos produzcan efectos tangibles, concretos y positivos. En otras palabras, debe ser sostenible y, al mismo tiempo, contribuir a la sostenibilidad. Y en este camino —que ahora es estratégico para las empresas—, la comunicación también desempeña un papel importante. Hemos hablado de este y otros temas en esta entrevista con Michelangelo Suigo, director de Asuntos Públicos, Comunicación Corporativa y Sostenibilidad del Grupo Engineering y miembro del Comité Directivo de la Fundación para la Sostenibilidad Digital.
La sostenibilidad y la innovación deben ir de la mano
Tal y como explica Michelangelo Suigo, para Engineering, la sostenibilidad y la transformación digital no son dos ámbitos separados: forman parte de un mismo ámbito de actividad. «Llevamos más de cuarenta años diseñando plataformas y servicios para sectores que sustentan funciones clave de la vida del país: la administración pública, la energía, los servicios públicos, las finanzas y la industria manufacturera. En estos ámbitos, la tecnología digital no solo sirve para hacer que los procesos sean más eficientes, sino que también puede mejorar la calidad de los servicios, aprovechar mejor los recursos, proteger los datos y facilitar el acceso a la información tanto a los ciudadanos como a las empresas. Por este motivo, cuando hablamos de sostenibilidad, partimos de la forma en que la tecnología se integra en los contextos del mundo real. Una plataforma puede ayudar a una red energética a reducir el desperdicio, o a un organismo público a interpretar los datos de forma más eficaz y a ofrecer servicios más accesibles. La clave está en garantizar que la innovación produzca resultados tangibles: un menor consumo, decisiones más acertadas, servicios más fáciles de usar y una gestión de los riesgos con mayor precisión».
Destacó que esta trayectoria está claramente definida —con indicadores cuantificables— en los Informes de Sostenibilidad de la empresa, que se rigen por el Plan Estratégico ESG 2024-2026.Mencionaré solo algunas cifras del Informe de Sostenibilidad de 2025, publicado recientemente: el consumo total de energía del Grupo se ha reducido un 7 % en comparación con 2024; casi toda la electricidad que consumen nuestras oficinas en Italia procede de fuentes renovables; y continúa el programa de mejora de la eficiencia de nuestros tres centros de datos, situados en Pont Saint Martin, Vicenza y Turín. La instalación de Pont Saint Martin, en particular, es un auténtico ejemplo de centro de datos ecológico; desde 2011, cuenta con un sistema de refrigeración hidrónica que, mediante un circuito cerrado, utiliza agua del acuífero subyacente —que mantiene una temperatura constante de unos 12 °C— para refrigerar los servidores y proporcionar aire acondicionado o calefacción a las oficinas, antes de devolverla al medio ambiente sin desperdicio alguno y sin alterar el ecosistema. El centro de datos de Turín también está logrando un excelente rendimiento energético, hasta el punto de que, en 2025, el consumo de electricidad se había reducido en un 37 % en comparación con el año anterior. Estas cifras son significativas porque demuestran de forma concreta el principio de que la sostenibilidad debe integrarse en las operaciones empresariales, los procesos y la toma de decisiones diaria».
La perspectiva de la sostenibilidad digital
Garantizar que la tecnología tenga un impacto verdaderamente positivo solo puede significar una cosa: «gestionarla» con vistas a la sostenibilidad digital. En otras palabras, considerarla desde dos perspectivas.«Para nosotros, la sostenibilidad digital significa utilizar la tecnología para generar beneficios medioambientales, sociales y económicos, al tiempo que se gestionan los impactos de la propiatecnología», explicóMichelangelo Suigo.«La primera parte es la más intuitiva: plataformas que ayudan a una red de agua a identificar anomalías, sistemas que aumentan la eficiencia de una empresa de servicios públicos, servicios públicos digitales que reducen las barreras de acceso y soluciones de IA generativa que facilitan la toma de decisiones complejas».
Mantener bajo control los efectos de la tecnología requiere una mayor disciplina. La inteligencia artificial, por ejemplo, puede generar enormes beneficios, pero consume recursos computacionales, energía, datos y atención por parte de la organización. Por eso debe diseñarse teniendo en cuenta la eficiencia, la seguridad, la verificabilidad y la rendición de cuentas. En nuestro trabajo, esto significa no tratar la IA como una moda pasajera o una mercancía, sino comprender dónde se necesita realmente, qué actividades transforma, qué datos utiliza, quién la supervisa y qué límites debe tener. Esto es importante porque la ingeniería opera en el marco de infraestructuras digitales que tienen un impacto directo en la vida cotidiana».
El enfoque de la ingeniería
Esta visión, prosiguió Michelangelo Suigo, se refleja en nuestro trabajo diario y en el apoyo que brindamos a los clientes del Grupo a la hora de afrontar los retos de la sostenibilidad digital.
Este apoyo se materializa, en concreto, en tres ámbitos: los datos y la medición, la integración de las tecnologías en los procesos y la gestión de los impactos.
«La primera se refiere a la capacidad de diseñar soluciones digitales que permitan cuantificar problemas complejos. Sin datos fiables, resulta difícil reducir el consumo, evitar ineficiencias, gestionar riesgos o mejorar un servicio. Esto es aplicable tanto a una red energética como a un organismo público, un centro sanitario o una empresa industrial. La segunda consiste en integrar los conocimientos tecnológicos en los procesos del mundo real. La inteligencia artificial, la nube, la ciberseguridad y los gemelos digitales solo generan valor cuando se incorporan a los flujos de trabajo, a las responsabilidades de las personas y a los sistemas que ya están en uso».
El tercer pilar se refiere a la gobernanza, es decir , las normas, responsabilidades y controles que permiten utilizar tecnologías complejas de forma segura. En consonancia con este enfoque, en 2025 publicamos la «Política de estrategia de gobernanza de la IA», en aplicación de la Ley europea sobre la IA y del compromiso adquirido en el marco del Pacto sobre la IA. Para los clientes, este enfoque se traduce en soluciones diseñadas para ser seguras, auditables y coherentes con los entornos regulados».
El poder de la comunicación
Para una empresa comprometida con la sostenibilidad digital, la comunicación es también un motor clave. «En mi trabajo, la sostenibilidad digital, la comunicación y los asuntos públicos se entrecruzan a diario, ya que el departamento que dirijo se encarga de alinear la comunicación externa, las relaciones institucionales y la agenda ESG con los objetivos empresariales del Grupo. Esto se traduce en algo muy concreto: garantizar que la innovación y la sostenibilidad no sigan siendo dos narrativas separadas».
Para las empresas, es una cuestión de credibilidad: y para ser creíble, hay que empezar por unas decisiones muy concretas. «La primera es basarse en hechos: resultados, casos prácticos, limitaciones, indicadoresverificables», explicó Michelangelo Suigo. «La sostenibilidad no puede tratarse como una narrativa separada del negocio. Debe integrarse en el plan estratégico, en la toma de decisiones y en la forma en que la empresa mide su impacto. Esto también se aplica a la comunicación: si no parte de elementos verificables, se vuelve frágil. La segunda decisión es utilizar la tecnología para mejorar la calidad, la eficacia y el impacto, sin simplificar en exceso el discurso. La IA es una palanca clave, entre otras cosas para hacer más eficientes las operaciones internas y los servicios complejos, pero debe explicarse sin recurrir a eslóganes. Explicarla adecuadamente significa aclarar dónde es realmente necesaria, qué datos utiliza, qué responsabilidades conlleva y qué resultados produce. La tercera decisión consiste en crear coherencia entre lo que hace la empresa, lo que comunica y la forma en que interactúa con las partes interesadas. Los asuntos públicos, la comunicación corporativa y la sostenibilidad sirven precisamente para este propósito: aunar las relaciones institucionales, el posicionamiento reputacional y las prioridades ESG. La comunicación no termina ahí. Ayuda a trazar el rumbo, porque traduce el lenguaje técnico en un lenguaje comprensible, y las prioridades públicas en decisiones operativas».
El valor de la red
La sostenibilidad digital es un ámbito tan complejo como importante, en el que la colaboración no es una opción, sino una auténtica necesidad. Este es el principio que impulsa la labor de la Fundación para la Sostenibilidad Digital y su red, de la que Engineering forma parte desde hace tiempo. «El principal valor que vemos en formar parte de la red de la Fundación es el intercambio de ideas. La sostenibilidad digital es un ámbito en el que ninguna organización puede actuar por su cuenta: necesitamos investigación, normas, diálogo institucional, aplicaciones prácticas y conocimientos especializados. La Fundación ofrece un foro en el que estos elementos pueden converger de forma continua».
Michelangelo Suigo destacó que, para Engineering, esto resulta especialmente útil por al menos dos razones: «La primera tiene que ver con nuestro papel industrial: operamos en numerosos sectores que son fundamentales para el país y podemos aportar ejemplos concretos, las necesidades de los clientes y nuestra experiencia en inteligencia artificial, datos, la nube, ciberseguridad y procesos públicos. La segunda se refiere a nuestro papel institucional: nos interesa contribuir a un debate maduro sobre cómo la tecnología digital puede fomentar la sostenibilidad y sobre las condiciones necesarias para garantizar su crecimiento responsable».
También veo un enfoque muy práctico en los grupos de trabajo de la Fundación. Temas como la soberanía digital, la inteligencia artificial y la sostenibilidad, o el Laboratorio de Confianza y Reputación Digital, están en consonancia con los retos a los que nos enfrentamos.
Estoy reflexionando sobre la necesidad de que la IA sea más verificable e inspeccionable: no basta con utilizar modelos avanzados; necesitamos comprender cómo se diseñan, qué datos procesan, qué controles activan y cómo se miden sus repercusiones. Este es el contexto en el que se enmarcan iniciativas como IS-IA, el marco de ingeniería diseñado para que las soluciones de inteligencia artificial sean más controlables y trazables, y EngGPT 2, el entorno interno de GenAI desarrollado para facilitar el trabajo de las personas dentro de los procesos empresariales. Se trata de ejemplos útiles porque desplazan el enfoque de la IA en abstracto hacia la forma en que se adopta dentro de una organización: con normas, responsabilidad, controles y un énfasis en la calidad de las respuestas.
Por último, también estoy reflexionando sobre la comunicación en materia de sostenibilidad digital, que debe ser más rigurosa, menos autorreferencial y más útil para las empresas, las instituciones y los ciudadanos. Una red de este tipo nos ayuda a poner a prueba ideas y prácticas, junto con partes interesadas que abordan el mismo tema desde diferentes perspectivas».
















