Aumento del riesgo de sequías, inundaciones, olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos: el cambio climático es uno de los retos más urgentes y complejos a los que se enfrenta el mundo, y sus repercusiones pueden ser devastadoras en múltiples sectores. Uno de los más vulnerables en este sentido es, sin duda, la seguridad alimentaria.
Los efectos de este fenómeno mundial amenazan gravemente la producción agrícola, comprometiendo el acceso a los alimentos y la nutrición de millones de personas, sobre todo en los países más pobres. Hoy en día, el progreso tecnológico puede proporcionar las claves para hacer frente a estos problemas, ofreciendo herramientas innovadoras que pueden ayudar a mitigar sus efectos negativos y crear sistemas alimentarios más resistentes. El reto está abierto, y nos enfrenta a una clara realidad: un futuro más seguro en un clima cambiante depende, y dependerá cada vez más, del uso generalizado de las nuevas tecnologías digitales.
Consecuencias del cambio climático
Ya hoy, el cambio climático se acelera y trae consigo una serie de fenómenos extremos que tienen un fuerte impacto en la producción mundial de alimentos. Y si erradicar el hambre en el mundo es un enorme reto en sí mismo -además del segundo de los objetivos de desarrollo sostenible establecidos en la Agenda 2030-, puede decirse que el cambio climático tiene un efecto «multiplicador» sobre él.
Las últimas proyecciones indican que, sin medidas de adaptación, el calentamiento global podría empujar a millones de personas a las garras del hambre a mediados de siglo. ElIPCC estima que el clima podría poner en riesgo de desnutrición a entre 8 y 80 millones de personas de aquí a 2050, concentradas en el África subsahariana, Asia meridional y América Central. El Programa Mundial de Alimentos opina lo mismo y predice que el riesgo de hambre y malnutrición podría aumentar un 20% de aquí a 2050 si la comunidad mundial no toma medidas correctivas inmediatas.
Si no se actúa con decisión, fenómenos como la desertización, la disminución de los recursos hídricos y la pérdida de tierras fértiles serán cada vez más frecuentes y graves.
Además, los cambios en los patrones climáticos -como temporadas de lluvias cada vez más cortas o irregulares- comprometerán aún más la capacidad de cultivar en muchas zonas del mundo. Todos estos efectos combinados pueden hacer que millones de personas dependan cada vez más de la ayuda humanitaria, aumentando la presión sobre los sistemas alimentarios mundiales.
Agricultura de precisión e IoT para la resistencia al cambio climático
La agricultura de precisión -apoyada en sensores IoT, datos de satélite y automatización- es un claro ejemplo de ello, y ya representa una respuesta eficaz para adaptar los sistemas agrícolas al cambio climático. Este enfoque, en concreto, implica el uso de tecnologías digitales y análisis de datos para gestionar los cultivos de forma más específica: por ejemplo, los sistemas GPS, los sensores de campo y los drones permiten controlar en tiempo real la humedad del suelo, las necesidades de nutrientes y las condiciones de los cultivos. Esto permite a los agricultores decidir cuándo regar y cuánto fertilizante aplicar con una precisión antes impensable, lo que permite reducir el despilfarro, optimizar los rendimientos y, en general, hacer que las explotaciones sean menos vulnerables a la sequía, la irregularidad de las lluvias y los ataques de plagas amplificados por el cambio climático. Por tanto, este nivel de gestión aumenta la productividad al tiempo que reduce el impacto ambiental: estas prácticas pueden mejorar el rendimiento y la estabilidad de los cultivos incluso ante fenómenos extremos, permitiendo a los agricultores adaptar con flexibilidad la siembra y la cosecha a las condiciones meteorológicas reales.
Todas estas herramientas, que ahora forman parte integrante de la llamada agricultura 4.0, combinadas ofrecen importantes y avanzadas herramientas de toma de decisiones: por ejemplo, las alertas tempranas vinculadas a datos meteorológicos pueden sugerir una cosecha más temprana ante una ola de calor, o los sistemas de apoyo a la toma de decisiones pueden recomendar variedades de cultivos mejor adaptadas al clima local. En resumen, la agricultura de precisión es una práctica virtuosa para hacer que los sistemas agrícolas sean más eficientes y fiables, y puede ayudar a preservar la seguridad alimentaria ante los crecientes desafíos climáticos.
Inteligencia artificial, el poder de la prevención
La inteligencia artificial y el análisis de Big Data también están cambiando radicalmente la forma en que se gestionan los cultivos y se predicen las amenazas, ofreciendo un importante aliado para hacer frente a los impactos climáticos sobre la seguridad alimentaria. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden procesar cantidades ingentes de datos procedentes de sensores IoT, imágenes por satélite y estaciones meteorológicas, proporcionando a los agricultores perspectivas predictivas que antes no estaban disponibles: por ejemplo, las plataformas avanzadas analizan datos históricos y en tiempo real para predecir el momento óptimo para la siembra en función de las condiciones meteorológicas estacionales previstas, o para detectar brotes iniciales de enfermedades de los cultivos antes de que se propaguen mediante el reconocimiento de patrones anómalos.
A través de estos análisis, la inteligencia artificial es capaz de anticiparse a los problemas y necesidades, permitiendo un enfoque proactivo -basado en modelos predictivos- capaz de transformar la propia agricultura de reactiva en preventiva: en otras palabras, los productores pueden tomar las decisiones adecuadas antes de que se produzca ningún daño.
En este sentido, los beneficios sobre el rendimiento agrícola distan mucho de ser indiferentes: estudios recientes muestran cómo las técnicas de agricultura de precisión impulsadas por la IA pueden aumentar el rendimiento de los cultivos entre un 15 y un 20%, reduciendo al mismo tiempo los costes y el consumo de insumos.
Digital para apoyar al sector ganadero
Incluso en el sector ganadero, la tecnología digital puede desempeñar un papel protagonista en la sostenibilidad. Por otro lado, mientras que el sector agrícola en nuestro país contribuye con el 7,4% de las emisiones, el 5,8% de éstas corresponden a la ganadería -de las cuales las emisiones relacionadas con la carne son el 3,7%-. Y aunque las cadenas de suministro de carne se encuentran entre las que más podrían beneficiarse de un enfoque de la sostenibilidad orientado a lo digital, por diversas razones -desde infraestructurales hasta culturales- estos beneficios no suelen aprovecharse.
Así lo analiza la investigación «La transición digital de las cadenas de suministro de carne italianas», realizada por la Fundación para la Sostenibilidad Digital con la contribución científica del centro de estudios Carni Sostenibili: el primer estudio que examina el papel de las tecnologías digitales para hacer más eficientes las empresas de la cadena de suministro de carne, con vistas a la sostenibilidad medioambiental, económica y social. El estudio muestra que en Italia hay algo más de 166.000 empresas ganaderas y que, en términos de innovación, existe un retraso sustancial. De hecho, poco más del 15% de ellas están digitalizadas, porcentaje que se eleva al 71% en el caso de las más grandes.
Sin embargo, no faltan las mejores prácticas en este sentido, lo que demuestra el verdadero potencial de la transformación digital. Por poner un ejemplo, las empresas de la cadena de suministro de carne de vacuno que participaron en el estudio indicaron entre las prácticas adoptadas el uso del riego controlado de cereales, para la producción de forraje, reduciendo en gran medida el consumo de agua. Para algunas empresas, en particular, fue importante el uso de sistemas por satélite para supervisar tanto el riego como los equipos de esparcimiento de purines: estos últimos, equipados con sensores NIR, permiten un control total de las cantidades esparcidas. Las nuevas herramientas digitales, por tanto, permiten una gestión de los recursos impensable de otro modo, lo que, en un contexto de fragilidad agravado por los efectos del cambio climático, genera importantes ventajas no sólo para el planeta, sino también para la economía de las realidades productivas.
Reducir la brecha digital
El cambio climático supone, pues, una grave amenaza para la seguridad alimentaria mundial. Una amenaza que, al mismo tiempo, pone de relieve una serie de soluciones digitales capaces de mitigar su impacto, y que convergen cada vez más para hacer que los sistemas agroalimentarios sean más eficientes, sostenibles y resilientes. Éstas, a través de la optimización en el uso de los recursos, la monitorización constante y la previsión inteligente, contribuyen a aumentar la producción de alimentos allí donde es posible y, sobre todo, a proteger la producción alimentaria existente en las zonas de mayor riesgo.
Se prevé que la extensión de estas prácticas al 40% de las tierras de cultivo del mundo podría desempeñar un papel crucial para limitar el cambio climático, reforzar la resistencia de los sistemas de producción de alimentos y proteger tanto la diversidad ecológica como el bienestar económico de las comunidades agrícolas. Para hacer realidad este potencial, sin embargo, será crucial invertir en la accesibilidad de estas tecnologías: es decir, salvar la brecha digital proporcionando formación, infraestructuras y apoyo financiero a los pequeños agricultores de los países en desarrollo, que suelen ser los más expuestos al clima y, al mismo tiempo, los menos equipados tecnológicamente.
Combinar la innovación digital con políticas adecuadas y conocimientos locales es el camino a seguir para transformar los sistemas alimentarios y hacerlos más sólidos ante los retos climáticos a los que nos enfrentamos. El reto es complejo, pero ya existen soluciones concretas. Explotarlas a escala mundial y de forma inclusiva es la vía más prometedora a través de la cual podemos aspirar a alcanzar un doble objetivo: alimentar a una población creciente y hacer frente a los efectos del cambio climático sobre la seguridad alimentaria.
















