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ECONOMÍA/

Horizon Business Game: en Padua, el puente entre el aula y la empresa donde se aprende haciendo

El «Horizon Business Game», ideado por la Red de Economía de la Universidad de Padua y realizado con el apoyo de la universidad y sus socios, en colaboración con los Junior Fellows de la Fundación para la Sostenibilidad Digital, debuta en Padua para conectar educación y trabajo a través de retos reales.

Un taller que combina lo académico y lo empresarial

El debut oficial en Padua del proyecto «Horizon Business Game» marca el inicio de un laboratorio en el que la universidad se encuentra con la empresa sin filtros. Nacido de una idea de la asociación de estudiantes Economics Network de la Universidad de Padua, Horizon ofrece un curso intensivo de dos meses para 45 estudiantes seleccionados, llamados a medirse con retos empresariales ideados por tres socios industriales: EY Italia, Stam Tech y Thera Capital. Desde su puesta en marcha el 18 de octubre, los participantes se han dividido en equipos multidisciplinares, cada uno apoyado por un mentor de equipo, con un objetivo claro: trabajar en casos auténticos, llevando a las aulas la incertidumbre, la responsabilidad y el rigor que caracterizan los procesos de toma de decisiones en las organizaciones.

La metodología elegida no es sólo un ejercicio de estilo. Es una invitación a hacer, a adoptar un punto de vista de gestión, a establecer hipótesis, recopilar datos, argumentar opciones y defenderlas ante homólogos exigentes. El clima es abiertamente inmersivo: los retos siguen el ritmo de los negocios, la confrontación es continua, la retroalimentación es parte integrante del aprendizaje. En este marco se inscriben experiencias que amplían la mirada y consolidan las competencias transversales: visita a la oficina de LinkedIn en Milán para comprender cómo evolucionan los lenguajes profesionales en las plataformas digitales; talleres dedicados a la inteligencia artificial y a los procesos de digitalización para traducir las tecnologías en procesos e impactos; tutoría metodológica sobre la redacción de artículos académicos para poner orden en los objetivos, las fuentes, los resultados y las implicaciones.

El proyecto se beneficia del apoyo de la Universidad de Padua y de la asociación Next Leaders powered by Forbes Italia, LinkedIn Italia y la Fondazione per la Sostenibilità Digitale (FSD), que han reconocido su marco educativo y su capacidad para generar valor público más allá de los confines del campus.

El espíritu de la iniciativa se resume en su lema: «En Horizon se trabaja como en una empresa, se crece como en un máster y se sueña como en una start-up». Es una promesa ambiciosa, que se medirá a finales de diciembre en la Pitch Final: los equipos presentarán los resultados de su trabajo ante un jurado académico-empresarial y un comité técnico-científico interdepartamental, que deberán valorar su solidez, impacto y visión.

Sostenibilidad digital: el marco de sentido de la Fundación

¿Por qué un juego empresarial debe preguntarse por la sostenibilidad digital? La respuesta está en la propia naturaleza de los retos contemporáneos. La sostenibilidad digital, en la definición propuesta por la Fundación para la Sostenibilidad Digital, es la capacidad de diseñar y gobernar la innovación tecnológica en equilibrio con las personas, el medio ambiente, los derechos y la competitividad de los sistemas económicos. No es una etiqueta que se ponga a posteriori, sino un criterio de calidad del diseño, útil para discernir lo que genera valor a lo largo del tiempo de lo que simplemente traslada los problemas a otra parte.

En su discurso inaugural, Stefano Epifani ofreció un marco esencial que guió el debate de toda la jornada: «La sostenibilidad digital es el equilibrio entre innovación, personas, medio ambiente y derechos: si no gobernamos los datos de forma responsable, la innovación no crea valor. Esta es la trayectoria que la Fundación promueve cada día».

Es en esta clave en la que la iniciativa adquiere el perfil de un «gimnasio metodológico»: se entrenan las competencias técnicas junto con la capacidad de evaluar los impactos sociales y medioambientales, de reflexionar sobre los riesgos relacionados con el uso de los datos, de imaginar soluciones en las que la eficacia no esté reñida con la protección de los derechos. La asociación con la Fundación, además de dar autoridad científica al curso, introduce en los equipos la conciencia de que innovar también significa negociar compromisos y declarar los criterios por los que se juzgan las opciones.

Junior Fellows: embajadores y tejedores de diálogo

Dentro de este diseño, un papel clave lo desempeñan los Junior Fellows de la Fundación para la Sostenibilidad Digital. Seleccionados entre estudiantes y recién licenciados, los Junior Fellows colaboran con la Fundación de forma voluntaria y actúan como embajadores de la cultura de la sostenibilidad digital en sus respectivas universidades y territorios. Su presencia en el proyecto no es ornamental: ayuda a mantener unidos lenguajes y expectativas diferentes, a tender puentes estables entre el mundo académico, las instituciones y las empresas, a reforzar la calidad del diálogo entre actores que, si bien comparten objetivos, a menudo operan con calendarios, métricas y prioridades diferentes.

En Horizon, este papel se traduce en un apoyo cultural y relacional que ayuda a los equipos a centrarse en las preguntas adecuadas, a dar consistencia a las hipótesis y a reconducir el debate a parámetros de responsabilidad y largo plazo. Es una forma concreta de vivir los valores del programa – proactividad, liderazgo, responsabilidad – haciendo que la sostenibilidad digital no sea una cuestión secundaria, sino una lente a través de la cual leer todo el proceso de aprendizaje. La implicación de la Fundación para la Sostenibilidad Digital, en este sentido, potencia la capacidad de la iniciativa para generar legados, dejando huellas que sobreviven a la dimensión episódica del evento.

Hacia la final del pitch: un «taller» que mira lejos

Horizon se concibió como un «taller», un lugar donde se aprende estando al lado de quienes lo hacen, observando y luego probando, corrigiendo, volviendo a probar. La final de Horizon a finales de diciembre sirve para mantener alto el nivel de ambición, pero no para reducir el trabajo a un escaparate. Lo que quedará, para los participantes y la comunidad que les rodea, es la capacidad de formular mejores preguntas, de reconocer las implicaciones de las opciones tecnológicas, de dialogar con empresas e instituciones sobre una base más sólida.

En este proceso, la voz de los jóvenes no es un elemento accesorio. Cuando se pide a los jóvenes que planifiquen, no sólo que «participen», el debate crece en calidad. Es una perspectiva que reafirma el valor de la responsabilidad como ingrediente del aprendizaje: estar en posición de influir, de tomar decisiones informadas, de rendir cuentas.

Por lo tanto, la inminente presentación final no es sólo un hito. Es una oportunidad para devolver al territorio -a la Universidad de Padua que apoyó el proyecto, a las empresas que propusieron los retos, a socios como Next Leaders powered by Forbes Italia, LinkedIn Italia y la propia Fundación para la Sostenibilidad Digital- un resultado que tenga profundidad analítica y visión de futuro. Si «trabajar como en una empresa» significa aprender a mantener juntos calidad, tiempo e impacto, «crecer como en un máster» significa refinar el método y el lenguaje; «soñar como en una start-up» significa autorizarse a pensar más allá de las limitaciones dadas, sabiendo medir cada paso.

En las próximas semanas, los equipos consolidarán los análisis y las recomendaciones, se centrarán en las hipótesis de aplicación y afinarán las métricas y los criterios de éxito. No se trata de prometer milagros, sino de construir un discurso responsable sobre lo que es posible hoy y lo que, con elecciones conscientes, será posible mañana. Aquí entra en juego la sostenibilidad digital como brújula: una tecnología es sostenible cuando potencia las capacidades, protege los derechos, mejora los procesos y produce un valor mensurable a lo largo del tiempo. Sobre esta base, el jurado académico-empresarial y el comité técnico-científico interdepartamental evaluarán los proyectos, invitando a los participantes a aclarar supuestos, delimitar riesgos y explicitar compensaciones.

Horizon Business Game es, en definitiva, una alianza. Entre alumnos que exigen responsabilidad y margen de crecimiento, profesores que apuestan por el método, empresas que aceptan el reto de abrir problemas reales en contextos formativos, socios institucionales que anclan el curso a una visión a largo plazo. Si la enseñanza universitaria quiere estar a la altura de los tiempos que vivimos, necesita lugares como éste: donde se aprenda haciendo, se discuta con rigor, se cometan errores y se mejore, se mida el impacto y se devuelva a la comunidad.

El camino hacia el Pitch Finale es un tramo de este viaje. El mayor valor, sin embargo, reside en la red de relaciones, en el lenguaje compartido que se construye, en el hábito de interrogar a las tecnologías con preguntas que mantienen unidas la eficiencia y los derechos. Es aquí donde la alianza con la Fundación para la Sostenibilidad Digital muestra toda su utilidad: recordar que innovar es elegir, y que elegir bien requiere método, responsabilidad e imaginación. Mañana, cuando se apaguen las luces del escenario, lo que quedará será la experiencia de quienes han aprendido a ver lo digital no como un atajo, sino como un medio para diseñar el futuro.

Matteo Bozzoli
ESCRITO POR Matteo Bozzoli

Dylan Fontana
ESCRITO POR Dylan Fontana

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