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Debido a su misión, las empresas internas de TIC desempeñan un papel delicado y fundamental a la hora de implicar a las partes interesadas públicas y privadas, y de facilitar la creación y estructuración de colaboraciones eficaces y transparentes, respetando los papeles, para trazar una digitalización sostenible en un mundo lleno de incertidumbres.

La implicación activa de las partes interesadas públicas, principalmente los miembros de las empresas internas, requiere un enfoque atractivo, en cierto modo original, capaz de estimular los intereses y aportar un valor añadido, también en términos de compartir las necesidades, incluidos el conocimiento y la comprensión de un nuevo mundo digital caracterizado por cambios continuos y frecuentes. En este contexto, las empresas internas tienen la tarea, y la responsabilidad, de identificar un enfoque cada vez más «holístico»: tecnológico, normativo y social capaz de aportar respuestas en un mundo de incertidumbres. No es tarea fácil, dada la aceleración y rapidez de los cambios tecnológicos y, en consecuencia, de los productos y modelos de negocio, que dificultan establecer la vida útil de un nuevo servicio digital y también su sostenibilidad.

Por lo tanto, para lograr componer el mosaico, es indispensable la participación de los productores de tecnología y los proveedores de servicios, en el marco de las continuas acciones de prospección tecnológica que deben supervisar las empresas internas, para intentar, en la medida de lo posible y de forma compatible con las limitaciones de divulgación industrial, anticipar la evaluación de las características y los impactos de los nuevos productos y servicios digitales. También con vistas a enriquecer el conocimiento y anticipar las innovaciones, las empresas internas no pueden evitar colaborar con los organismos de investigación, también en términos de proyectos de transferencia de tecnología y puesta en común de trayectorias tecnológicas, con especial atención a las soluciones digitales sostenibles con un alto potencial de innovación para los servicios de la administración pública, capaces de responder a las necesidades sociales y productivas.

Ya con estas acciones, las empresas in-house tejen una red de relaciones y contaminación de conocimiento y actúan como actores clave en la identificación y definición de ideas de innovación en los servicios digitales de la administración pública combinando la demanda, en términos de necesidades de servicios para mejorar la competitividad del territorio y el bienestar de los ciudadanos, con la oferta, en términos de tecnologías, modelos de negocio y sostenibilidad. El papel de las empresas internas no puede limitarse, sin embargo, a un simple «matching» entre la demanda y la oferta de soluciones tecnológicas, sino a una evaluación global y multidisciplinar, adecuada a tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, que incluya aspectos de sostenibilidad regulatoria y económica considerando el escenario demográfico, y las competencias, tanto de los funcionarios de la propia administración pública, como de los ciudadanos, pertenecientes a las distintas generaciones, usuarios internos y externos de la administración pública.

Ahora bien, esta primera esfera de colaboraciones requiere un enfoque estructurado con confrontaciones continuas y lluvias de ideas basadas en reuniones, ciertamente no virtuales, donde las relaciones humanas y las interacciones directas demuestren, en la era de las operaciones digitales y a distancia, todo su valor para mezclar ideas y generar emociones. Las empresas internas deben ser el animador consciente y el mediador multidisciplinar de estos momentos que pueden declinarse en comunidades temáticas o grupos de trabajo u otras formas, funcionales para confrontaciones directas y transparentes, al tiempo que difunden la cultura y la conciencia de la sostenibilidad digital.

Pasando a la otra esfera de colaboración e implicación, las empresas internas también tienen la tarea de facilitar el diseño y la puesta en práctica del debate participativo de sus miembros públicos en la discusión de iniciativas digitales relevantes con la implicación de ciudadanos, empresas, asociaciones y las distintas partes interesadas en el área de competencia. Esta implicación requiere formas diversificadas capaces de involucrar conscientemente a distintas generaciones de ciudadanos que viven el territorio de diversas maneras con ideas, opiniones y convicciones diferentes.

Los datos de la investigación delObservatorio de la Fundación para la Sostenibilidad Digital, y en particular los datos de «Generaciones» de 2025, proporcionan una imagen interesante de la concienciación, competencia y comportamiento de los diferentes grupos de edad con respecto a lo digital y la sostenibilidad, y muestran claramente cómo los ciudadanos pertenecientes a diferentes generaciones tienen diferentes percepciones y actitudes hacia las cuestiones de sostenibilidad digital. En este escenario, el desarrollo de políticas e iniciativas públicas en materia de digitalización y sostenibilidad pasa necesariamente por un planteamiento articulado y ponderado de las inversiones directas, tanto para dar respuesta a necesidades acuciantes en materia de nuevos servicios digitales, al compás de los tiempos, como para construir un futuro, no tan lejano, con servicios digitales innovadores que representen, cada vez más, uno de los principales factores de competitividad y atractivo del territorio.

Las empresas internas deben contribuir a acercar a los jóvenes, estudiantes escolares y universitarios, al mundo de la administración pública en el marco de colaboraciones estructuradas con escuelas y universidades, en términos de prácticas, períodos de prácticas y tesis de licenciatura y doctorado, con el fin de comprender, por una parte, la complejidad de la «máquina administrativa» y estimular, por otra, su participación activa en el diseño y la realización de soluciones digitales para la administración pública que puedan cambiar la perspectiva de los servicios para los «nuevos» ciudadanos-usuarios.

Las empresas, con sus asociaciones territoriales, representan un actor clave de la competitividad y del desarrollo económico del territorio, y las empresas internas, al ser también empresas, deben apoyar a las administraciones públicas que las componen en su diálogo y confrontación con el mundo productivo, en términos de herramientas y acciones capaces de interpretar las expectativas «digitales» del mundo productivo, y de facilitar la puesta en común de los retos y de las posibles vías sinérgicas respetando los roles.

Para construir y gobernar los nuevos ecosistemas digitales inclusivos no existen modelos consolidados, y si existen deben ser completamente revisados con un enfoque creativo y multidisciplinar capaz de combinar tecnología, conocimiento del dominio, regulaciones y generaciones, un papel que las TIC internas pueden y deben desempeñar con «verdadera» inteligencia, transparencia y competencia. Los cambios y desafíos globales a los que estamos asistiendo, empezando por la soberanía de los datos y los servicios digitales basados también en la inteligencia artificial, requieren acciones y respuestas locales que las administraciones públicas deben proporcionar, también para el futuro próximo, con la conciencia de todos. En este escenario, la primera colaboración estratégica es entre las administraciones públicas miembros y sus empresas internas para una «soberanía de ideas» de innovación y transformación digital holística.

ESCRITO POR Staff Te2030

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